Si tienes que aferrarte a algo tan fuertemente, no es tuyo, si el viento puede soplar y llevárselo, le pertenece al viento y no a ti. Qué esperas entonces para soltar eso que tanto quiere volar? Ten fe y piensa que el mismo viento que ahora parece te despoja, pronto también te arropara con lo que por derecho divino te corresponde, pues lo que es para ti, tuyo será!!
Solo limpia la casa y abre la puerta para recibirlo...

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